Si la vida se transforma en desierto,
si la arena ciega ojos,
cubrámosla con alma
y caminemos,
nunca, dejemos de caminar.
Recuerdos, estrellas guías serán
y si la sed angustia,
hagamos nacer oasis propios,
bebamos de sus lágrimas hasta saciarnos
y caminemos,
nunca, dejemos de caminar.
De nosotros, extirpemos nuevo horizonte
y bolsones que hoy sabemos de vacíos llenos,
nunca más perdamos de vista.
Del desierto saldremos y estarán ellos
de semillas desbordantes.
Sólo restará en nosotros
resembrar.
.
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